![]() |
| Henry se rinde a Bojan |
La expectación creada por la sesión de los hombres de Rijkaard provocó que unas 300 personas, la mayoría de ellas jóvenes estudiantes que se supone que ayer no acudieron clase, se acercaran hasta la modélica Ciudad Deportiva del Villarreal que dista a tan sólo cinco minutos a pie del estadio de El Madrigal donde anoche se disputó el partido de Copa.
El problema fue que tan sólo se podían ver los diez primeros minutos de la sesión en abierto pero eso no desanimó a los aficionados que desde las vallas siguieron animando a sus jugadores el resto de la misma. Los hubo que animaron a los azulgranas pero también los ‘enemigos’ que les recordaron la goleada de la primera vuelta en la Liga.
El delirio entre la chiquillería llegó cuando los jugadores de Rijkaard abandonaron el campo. Fueron muchos los aficionados que saltaron al césped pidiendo camisetas a sus jugadores sin que las fuerzas de seguridad del club pudieran contener a la enfervorecida masa. Los jugadores no dudaron en despojarse de sus prendas para hacerles felices. Curiosamente el que se llevó la de Leo Messi reconoció ser un ferviente seguidor del Real Madrid pero estar rendido a su magia cuando tiene la pelota en sus botas: “Soy merengue hasta la muerte pero es que Messi es único y me gusta como juega al fútbol”, gritaba ante las cámaras de televisión. Tras la suave sesión el Barça volvió al hotel.
Artículo publicado por: Diario SPORT





No hay comentarios: