viernes, 25 de enero de 2008

Henry rinde pleitesía a Bojan

En una atípica sesión previa al encuentro de anoche, el crack galo dejó claro que sigue admirando a su pupilo.

Henry se rinde a Bojan
No es lo normal, pero el Barça se entrenó ayer en Villarreal justo unas horas antes de jugar en El Madrigal la ida de los cuartos de final de la Copa del Rey. Frank Rijkaard quiso que sus hombres se oxigenaran y estiraran las piernas antes de afrontar un partido muy importante para los intereses azulgranas. El hecho de que el inicio del encuentro estuviese fijado para las 22 horas, una franja horaria que cada día se estila más pero que no hace más que provocar molestias a todo el mundo, hizo que el cuerpo técnico barcelonista decidiera que los futbolistas llevaran a cabo una suave sesión en la que el balón apenas tuvo presencia para evitar contratiempos innecesarios. Los Messi, Puyol y compañía aprovecharon la coyuntura para oxigenar las piernas y hacer estiramientos en el campo número 2 de la Ciudad Deportiva del equipo amarillo que cedió gentilmente sus instalaciones. Uno de los momentos curiosos de la sesión llegó cuando Thierry Henry, que desde su fichaje se autoproclama admirador del trabajo y el carácter de Bojan Krkic, le tomó la manó y se la besó. Un bonito gesto por parte del maestro hacia su emergente alumno. Una muestra más de que la compenetración entre ambos va más allá de los terrenos de juego.

La expectación creada por la sesión de los hombres de Rijkaard provocó que unas 300 personas, la mayoría de ellas jóvenes estudiantes que se supone que ayer no acudieron clase, se acercaran hasta la modélica Ciudad Deportiva del Villarreal que dista a tan sólo cinco minutos a pie del estadio de El Madrigal donde anoche se disputó el partido de Copa.

El problema fue que tan sólo se podían ver los diez primeros minutos de la sesión en abierto pero eso no desanimó a los aficionados que desde las vallas siguieron animando a sus jugadores el resto de la misma. Los hubo que animaron a los azulgranas pero también los ‘enemigos’ que les recordaron la goleada de la primera vuelta en la Liga.

El delirio entre la chiquillería llegó cuando los jugadores de Rijkaard abandonaron el campo. Fueron muchos los aficionados que saltaron al césped pidiendo camisetas a sus jugadores sin que las fuerzas de seguridad del club pudieran contener a la enfervorecida masa. Los jugadores no dudaron en despojarse de sus prendas para hacerles felices. Curiosamente el que se llevó la de Leo Messi reconoció ser un ferviente seguidor del Real Madrid pero estar rendido a su magia cuando tiene la pelota en sus botas: “Soy merengue hasta la muerte pero es que Messi es único y me gusta como juega al fútbol”, gritaba ante las cámaras de televisión. Tras la suave sesión el Barça volvió al hotel.

Artículo publicado por: Diario SPORT

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