domingo, 25 de noviembre de 2007

La noche más feliz de Bojan

El delantero entró al campo con 0-0 en el marcador y fue el revulsivo para acabar goleando al Recreativo.

El fútbol del Barça se empezaba a hacer monótono y lento. Sólo Messi intentaba dar velocidad al juego con sus esláloms por la banda derecha, pero el gol no llegaba. Frank Rijkaard no se lo pensó dos veces, miró al banquillo y decidió darle a Bojan Krkic la oportunidad de mostrar ante su afición todo lo que lleva dentro. El delantero no le defraudó. En absoluto.

Entró al campo en el minuto 59, con el marcador aún anclado en el 0-0 inicial, y le dio otro aire al partido. El ‘27’ fue una bocanada de aire fresco para sus compañeros, que parecieron ponerse las pilas de forma inmediata para irse a por la victoria y evitar que el Recreativo se fuera creciendo con el paso de los minutos. A los tres minutos de estar sobre el terreno de juego, un córner centrado por Xavi lo remató Milito al fondo de la red. Bojan pudo ya abrazarse con sus compañeros para celebrar el gol que rompía la lata onubense, pero el delantero no había entrado sólo para felicitar a los demás.

Como pasa con Messi, un poco de Bojan también es mucho. Empezó a sentirse a gusto y a desplegar toda su esencia con taconazos, caños, pases estratosféricos... Una enciclopedia del fútbol en estado puro. La felicidad. Pero su mejor arma no es el adorno, sino el gol.

Y lo mejor estaba por llegar. Bojan se internó en el área y recibió el balón desde la izquierda, procedente de Henry. Con la cintura quebró a su defensor, que se pasó de frenada, pensando que el de Linyola iba a disparar de primeras. Una vez superado el primer obstáculo, disparó al palo corto de Sorrentino, donde el meta italiano no se lo esperaba. Un golazo de auténtico delantero centro, de los que viene marcando desde hace tantas temporadas, aunque éste fue el primero en el Camp Nou. Una joya que debe guardarse como tal.

El delantero no sólo fue protagonista por el tanto, sino también por todos sus movimientos. Su dinamismo sobre el campo dio alas a sus compañeros. Como siempre repite Rodolf Borrell, técnico del juvenil B del Barça, “Bojan nació desmarcado”. El delantero, en la media hora larga que jugó, lo hizo en las tres posiciones de la delantera. Empezó en la derecha, se fue al centro e incluso llegó a moverse por la banda izquierda. Y es que Bojan es un constante peligro para las defensas. No deja de buscar huecos, volviéndolas locas. Su juego, además, da mucha más salida a los centrocampistas, que siempre le encuentran cuando miran hacia el ataque. Bojan mete goles, muchos, pero el de Linyola no es sólo eso. Es un jugadorazo de los pies a la cabeza. Inteligente y luchador. Y la ilusión que pone en todos sus movimientos contagia al resto del equipo.

Artículo publicado por: Diario SPORT

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