domingo, 25 de noviembre de 2007

Papá Henry

‘Titi’ es algo más que un compañero para el de Linyola; se ha convertido en un padre futbolístico. Bojan y él mantienen una relación muy especial dentro del vestuario.

Abrazo de Bojan y Henry
Cuando el balón entró, Bojan miró a su izquierda y vio allí a Henry, con una sonrisa de oreja a oreja, más feliz incluso que si hubiera marcado él mismo. Entonces salió corriendo con los brazos abiertos y se fundió en un abrazo al que acudieron el resto de jugadores.

La relación entre ambos se hizo ayer mucho más estrecha, vivió uno de esos momentos que nunca se olvidan. La felicidad que ambos sintieron era sincera y generosa, desbordante incluso. Henry quedó estupefacto cuando vio el fútbol que Bojan posee, supo que, un día, el canterano se convertiría en lo que es él, un futbolista diferente, especial, con una clase que está al alcance de muy pocos. Quizás por ello el francés, un profesional de los pies a la cabeza, se acercó a Bojan. Y el de Linyola, un admirador del ex del Arsenal, se dejó seducir por sus consejos, por sus palabras, siempre bienvenidas por llegar de quien llegan. Henry es algo más que un compañero para Bojan, es un amigo.

Bojan había soñado muchas veces con marcar su primer gol en el Camp Nou, algo que ha perseguido desde hace muchos años. Durante su etapa, no lejana, como jugador del fútbol base se había hartado de marcar con la camiseta blaugrana, pero hacerlo en el Camp Nou, y oir como el público corea tu nombre, es algo que ni los sueños pueden hacerte sentir. Si el pase, además, te lo da Henry, la alegría ya es indescriptibile. El delantero blaugrana no olvidará nunca su primer gol, pero aún más fuerte quedarán gravadas las sensaciones que tuvo segundos después de que el balón superara la línea de meta. Su abrazo con Henry es ya una de esas imágenes que valen más que mil palabras. Una foto para la historia.

Artículo publicado por: Diario SPORT

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