lunes, 26 de noviembre de 2007

'Lo petit Bojan' durmió a pierna suelta

Un chaval enormemente feliz. Bojan se erigió en el gran protagonista del día de ayer tras marcar el sábado su primer gol en el Camp Nou.

Cuando los focos del Camp Nou empezaron a apagarse el pasado sábado tras el partido que el Barça ganó ante el Recreativo, él se convirtió en la estrella más solicitada en la pasarela de la zona mixta que el estadio tiene reservada para los medios de comunicación. Cumpliendo con el ritual, Bojan atendió con paciencia primero a las televisiones, luego a las radios y finalmente a la prensa escrita. Su estreno goleador en el Estadi, su descarada juventud -17 años-, su calidad innata, su olfato goleador y su condición de joya salida de La Masia eran demasiados alicientes como para no prestarle al delantero la atención que requería.

"Estoy muy emocionado. He cumplido un sueño marcando en el Camp Nou", se le escuchó repetir una y otra vez al delantero azulgrana.

Pasadas las diez y media de la noche, Bojan abandonó el Estadi para irse directamente a su casa. Allí, en la más estricta intimidad, tocaba celebrar una noche que no olvidará jamás en la vida. Acompañado por su padres, Bojan y Maria Lluïsa, y sus abuelos maternos, Enriqueta y Salvador, el joven delantero azulgrana pudo ver repetido su gol por televisión un par de veces más mientras cenaba ensalada y pasta, el menú habitual en casa tras los partidos. "Sí que la he escondido bien", se le oyó decir a Bojan al ver su regate antes de batir al guardameta del Recreativo Sorrentino. Entre medias, todavía tuvo que cumplir por teléfono con una entrevista a una cadena radiofónica.

Aunque en el hogar se respiraba un ambiente de plena felicidad por el estreno goleador de 'Lo petit Bojan' (así le llama su madre para distinguirle de su padre), ninguno de sus familiares, ni él mismo, dieron mayor importancia a la efeméride, algo que ha caracterizado siempre la trayectoria del chaval pese a ser un adelantado a su edad y de ir acumulando premios y elogios.

Tampoco Bojan alteró sus hábitos nocturnos. Como si resultara un día más para él, el delantero se marchó a dormir antes de la media noche. Y es que al margen de su profesión, Bojan también necesita descansar para dedicarle tiempo a sus estudios.

"No sé si podré dormir esta noche por la emoción que siento", les dijo a sus allegados el delantero antes de retirarse hacia su cuarto.

Pero ni siquiera el hecho de haber cumplido su sueño de marcar en el Camp Nou y acabar ovacionado por la grada le causó insomnio. Durmió diez horas a pierna suelta. Muy cerca de su cama, la camiseta que llevó ante el Recreativo y que guardará como oro en paño para el recuerdo. "A mis nietos les podré explicar lo que sentí al marcar mi primer gol en el Camp Nou", se le escuchó decir también tras el partido.

ESTUVO EN LINYOLA
Como si no hubiera pasado nada, y a pesar de copar las portadas de la mayoría de los diarios de Catalunya, Bojan se levantó ayer a las 9:30. Desayunó y se marchó al Estadi para entrenar con sus compañeros. Después, de nuevo con los suyos, comió en casa y por la tarde se marchó a Linyola. Allí, en el pueblo donde se crió y al que se escapa siempre que puede, le tocaba celebrar su gol con sus primos, sus amigos y su perrita.

Artículo publicado por: Diario Mundo Deportivo

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