No sabemos si era simplemente por hacer rotaciones o si porque ya ves más opciones en la Copa y la Champions que en la Liga, pero lo cierto es que Rijkaard hizo de nuevo un equipo sorprendente. Porque descansaba Milito. Porque Abidal, que salía de una lesión, estaba en el banquillo. Porque en el centro del campo se volvía a apostar por los tres "pequeños" a pesar de que normalmente no da muy buenos resultados... Luego, ya en el terreno de juego, también vimos cosas "raras". Un Messi jugando muy lejos del área contraria, que cuando llegaba a ella con el balón ya estaba cansado o un Iniesta que jugaba probablemente en la posición que menos le va, la de medio defensivo.
Los primeros 45 minutos fueron para olvidar. El Athletic salió con mucha fuerza. Era consciente que sus pocas opciones de sacar un buen resultado pasaban por correr más que el Barça, luchar más que el Barça, presionar más que el Barça y que el Barça tuviera un día espeso. Todo eso se tradujo en un conjunto local mejor posicionado sobre el terreno de juego en los primeros minutos. Ya en el primero, Orbaiz intentó sorprender a Valdés con un disparo lejano que el portero barcelonista despejó a córner.
Al Barça le costó entrar en el partido. El primer disparo no lo hizo Messi hasta el minuto 16 y aunque Aranzubia detuvo el balón en dos tiempos, no fue ni siquiera una ocasión muy peligrosa. Los minutos fueron pasando sin que se viera ni buen juego ni mucho menos goles. Y si alguien pudo marcar fue el Athletic. En el minuto 32, Aduriz se aprovechó de un rebote en Puyol para quedar solo ante Valdés, pero disparó a las nubes.
Aduriz perdonó, pero Bojan no lo hizo. En el minuto 34, recibió un buen pase de Deco y sin pensárselo dos veces, con la izquierda y muy escorado en el límite derecho del área del Athletic, remató raso y cruzado lejos del alcance de Aranzubia. Era el 0-1. No había juego, pero parecía que se recuperaba esa pegada que tanto se echaba en falta las últimas semanas. Una pegada que permitía al Barça ir al vestuario con el marcador a favor.
En el segundo tiempo, el Barça salió más conectado. A los 19 segundos, Henry remató raso, fuera por poco. Y al minuto, Messi hizo una buena jugada y le dio un gran pase a Deco quien solo, dentro del área, remató a las nubes.
Pero fue un espejismo. Pronto vimos que el planteamiento del Barça pasaba por aguantar bien detrás, consciente de los problemas del Athletic cuando tiene la pelota en su poder, y esperar que la calidad de sus delanteros sirviera para sentenciar la contienda.
El Athletic, en efecto, tuvo muchos problemas para jugar con el balón en los pies, e incluso tuvo que escuchar pitidos de la grada cuando sus jugadores no sabían qué hacer con la pelota. Pero claro, a nadie le amarga un dulce. Y a los 10 minutos, Xavi - en un estado de forma preocupante ya hace unos partidos - le regaló un balón a Javi Martínez quien, con un fuerte disparo, obligó a Valdés a hacer una gran parada.
Rijkaard quiso reforzar el centro del campo con la entrada de Edmílson por Xavi. Y nada cambió. El Athletic dominaba, pero sufría en su intento de llegar a la portería de Valdés. Y el Barça se lo tomaba con tranquilidad, esperando la genialidad que matara el partido. La sentencia pudo llegar mediada la segunda parte, pero Messi se complicó la vida y acabó centrando... donde no había nadie. O incluso en el minuto 25, cuando un remate de Puyol fue desviado por un defensa a córner.
El partido se le pudo complicar al Barça cuando a le media hora el árbitro, por suerte, no vio una agresión de Henry a Aitor Ocio, todo hay que decirlo, después que el defensa del Athletic también forcejara con el delantero barcelonista. Nada pasó y entramos en el cuarto de hora final.
Y en el minuto 33, llegó el empate. Tanta tranquilidad, tanta confianza, tanto "anar-hi anant, anar-hi anant" no podía acabar bien. Y así fue. Jugada de Garmendia por la banda derecha, con centro, y remate casi al unísono de Llorente y Thuram, que entre los dos mandan el balón al fondo de la portería. Era el 1-1.
Quedaban 12 minutos de juego y Rijkaard decidió el más difícil todavía. Puso en el campo a Gudjohnsen y sacó a Bojan. Impresionante. El islandés, además, ocupó la posición de "9", justo pocos días después de reconocer que su problema en el Barça era que no era el "9" que el Barça necesitaba. Contrarreloj, al Barça le tocaba ir otra vez a por los tres puntos. Pero el problema es que el gol le dio alas a un Athletic que ni en sueños podía esperarse esa situación.
Definitivamente, el Athletic se le subía a las barbas. El Barça, en estos últimos minutos lo pasó muy mal porque el Athletic, solo con las ganas y la fuerza, tenía suficiente para desbordar totalmente a un conjunto barcelonista desaparecido. Un partido que se tenía que ganar y con facilidad, y los barcelonistas que pedían el final de partido para arrancar un patético empate.
Y así acabó todo. Con un empate a uno, triste, patético, impropio de un equipo como el Barça. Pero es que de una vez nos tenemos que convencer que en este Barça no funciona prácticamente nada. Ni tener el marcador a favor, ni jugar contra un rival infinitamente inferior. Nada de nada. El empate no puede ni considerarse injusto. No nos podemos ni quejar del árbitro. ¿Tendremos que ser un equipo vulgar que solo aspire a hacer algo en la Copa del Rey?
FICHA TÉCNICA
Athletic: Aranzubia; Iraola, Aitor Ocio, Ustaritz, Koikili; Susaeta (Garmendia, 45'), Orbaiz, Javi Martínez (Llorente, 68'), David López, Yeste y Aduriz (Aitor Ramos, 45').
FC Barcelona: Valdés; Zambrotta, Puyol, Thuram, Sylvinho; Xavi (Edmílson, 62'), Iniesta, Deco; Messi, Henry y Bojan (Gudjohnsen, 79').
Árbitro: Alberto Undiano Mallenco. Tarjetas amarillas a Susaeta (29'); Javi Martínez (45'); Orbaiz (90')
Goles: 0-1, Bojan (34'); 1-1, Thuram (p.p.)(33')
Artículo publicado por: Diario SPORT




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