miércoles, 2 de enero de 2008

Bojan Krkic, un depredador con cara de niño

Una perla que aún debe crecer mucho más.

Bojan Krkic Pérez es, a sus 17 años, cuatro meses y cinco días, la gran esperanza de futuro para la afición azulgrana. Bojan lo tiene todo para convertirse en breve en uno de los delanteros titulares del Barça, en la línea de lo logrado ya por Leo Messi. Llegó al Barça en 1999, cuando sólo tenía ocho años, y desde entonces se ha hecho un nombre a golpe de gol. Más de 800 se le contabilizan ya vestido de azulgrana desde que debutase como benjamín. Ese afán depredador ante las porterías rivales le ha llevado a cumplir su sueño, debutar en el primer equipo azulgrana, con una precocidad inusual. Y es que Bojan jugó por primera vez en el Barça 'grande' el 24 de abril de 2007, con sólo 16 años, en un amistoso disputado en Egipto contra el Al Ahly. Demostrando que está entre los elegidos, Krkic se estrenó con un gol que evidenció cuáles son sus mayores virtudes: desmarque, velocidad, frialdad ante el portero y eficacia en la definición.

Bojan Krkic, un depredador con cara de niño
Ese tanto fue la culminación a una temporada espectacular, la 2006-2007, en la que Bojan empezó en el Juvenil A, subió al Barça C, reforzó al B en el tramo final de la campaña y debutó con el primer equipo en el citado amistoso. La temporada actual, la 2007-2008, ha sido la de la confirmación de Bojan como jugador de elite. Su debut en partido oficial con el primer equipo llegó el 16 de septiembre, en el Reyno de Navarra. Aquel Osasuna-Barça (0-0) de Liga sólo pasará a la historia porque aquel día un chaval de Linyola apellidado Krkic jugó sus primeros diez minutos como profesional. No marcó, pero dejó un par de detalles de clase

Su primera diana con el primer equipo llegó el pasado 21 de octubre en Villarreal, en la octava jornada de Liga. El Barça perdió 3-1 y Bojan, que jugó de titular, fue lo único salvable del equipo de Rijkaard. Con su gol, el chico se convirtió, a los 17 años y dos meses, en el azulgrana más joven en anotar en partido oficial. Desde aquel día hasta hoy, Bojan ha anotado dos tantos más (uno en Liga y otro en Copa) y se ha convertido en miembro de pleno derecho del primer equipo. Además, tiene a tiro un récord: convertirse en el futbolista más joven en marcar un gol en Champions. Le quedan dos partidos para conseguirlo, los de la eliminatoria ante el Celtic.

La confirmación de Bojan es la culminación de dos factores: su genialidad y las horas de trabajo que le han echado a su carrera el jugador, sus padres y los rectores del fútbol base culé. Joan Martínez Vilaseca fue el técnico azulgrana que percibió el don que tenía Krkic para marcar. Con sólo 8 años, Bojan participó en el campus de fútbol que Martínez Vilaseca celebra cada verano en Andorra. El chico acudió con su padre, que ejercía allí de técnico, y se convirtió en la revelación del grupo. Vilaseca lo vio claro y lo fichó para los benjamines del Barça. Ahí empezó el sacrificio de la familia Krkic-Pérez.

Y es que los padres de Bojan tenían que bajarlo tres veces por semana a Barcelona desde Linyola, un pueblo de la provincia de Lleida, para que el chaval entrenase y jugase. Y todo ello, sin ver un duro del Barça para gasolina y peajes. La situación se volvió tan complicada que la familia tuvo que separarse para que el sueño de Bojan no se rompiese. Así, sus abuelos se trasladaron a Barcelona para que el chaval no tuviese que estar en la carretera constantemente. Bojan fue subiendo escalones a ritmo de gol apoyado siempre por una familia entregada a la causa del Barça. De hecho, su padre -un internacional serbio llamado Bojan Krkic que había sido jugador del Mollerussa a finales de los 80- se incorporó como ojeador a la disciplina del club azulgrana, lo que facilitó el traslado de toda la familia a Barcelona. Ese fue el factor decisivo para que el pequeño Bojan no se perdiese por el camino. El apoyo de sus padres, Bojan y Maria Lluïssa, ha sido vital para llegar a lo más alto. Ellos le inculcaron que los estudios eran lo primero y el resultado es que Bojan sigue estudiando y saca buenas notas. De hecho, en matemáticas es buenísimo y tiene claro que cursará estudios de Educación Física. Su padre, Bojan, le enseñó que para triunfar en el fútbol hay que cuidarse y poner la misma ilusión al entrenar que al jugar. El chaval lo asumió al pie de la letra. No sólo se cuida sino que sigue los consejos dietéticos de su madre, enfermera de profesión, para llevar una alimentación acorde con su condición de deportista. Porque si algo apasiona a Bojan es el deporte: se 'traga' todos los partidos de fútbol que dan por la tele y le gustan todos los deportes, especialmente aquellos en los que hay balón.

Gracias a todo ello, Bojan se ha convertido en el nuevo ídolo de Linyola, el pueblo en el que nació otro culé ilustre, Josep Mª Fusté. Pese a su apellido balcánico, Krkic, el chico habla catalán perfectamente y ya ha debutado con la selección catalana absoluta. Con la española aún no lo ha hecho, pero Luis lo convocará en breve, más que nada para evitar que Serbia solicite sus servicios y el jugador se vea envuelto en una innecesaria polémica.

Artículo publicado por: Diario Mundo Deportivo

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